Todos los políticos a los que les han dado el curso acelerado de “Macroeconomía para dummies” insisten en contarnos a los potenciales votantes y actuales sufridores de la economía que la confianza es básica para que los mercados, ese ente misterioso, nos dé el empujón necesario para que el dinero vuelva a fluir. Creo que los emprendedores que buscan inversores tienen/tenemos mucho que desaprender, otro nuevo término financiero, de cómo lo realizan.
Reglas básicas:
1.- Demuestra tu involucración como emprendedor.
Básicamente significa que si el proyecto no sale adelante, tú le habrás dedicado dinero y tiempo propio al tema, con lo que no hace falta motivación externa, la tienes toda sin que te insistan. Modelos de “pon tú inversor todo el dinero y además págame el sueldo, y si sale mal pues mala suerte”, o “voy a conseguir subvenciones para no poner ni un euro yo y el resto lo cubro con inversores”, o “tengo otro trabajo que no quiero dejar hasta que el proyecto arranque”, vienen a ser algunas de las actitudes de algunos de nuestros políticos. Tú Alemania “ya vas” poniendo el dinero “y si eso” ya nosotros dejamos de vivir por encima de nuestras posibilidades y despilfarrar dinero, o sigue pagándome subsidios en vez de que intentemos generar una economía competitiva y apostar por la empresa, la mejora de la educación, la competitividad y la innovación.
2.- Persuade a otros a unirse a tu proyecto.
Aquí básicamente hablamos de empleados e inversores iniciales que pertenecen al círculo de familia y amigos (los llamados FFF, familiares, amigos e inconscientes). Si no demuestras que hay otra gente dispuesta a trabajar para ti pese a la habitual situación de sueldos (si existen) mínimos y larguísimas horas de trabajo basándose en que creen en el futuro del proyecto y en ti, si no convences a tu círculo más íntimo, el que mejor te conoce, a poner dinero, cómo quieres que yo, inversor, que apenas te conozco, que no soy tu amigo, que no soy un inconsciente (habitualmente), ponga mi dinero. ¿No os recuerda a ciertos políticos que presentan planes económicos a inversores y organismos internacionales con gente del propio partido o los funcionarios públicos discrepando abiertamente de esos planes sin hacer un frente común, o cuando no han sido capaces de convencer a los propios inversores nacionales de mantener el dinero en el país y llevárselo a otros países, o cuando las encuestas de confianza de los ciudadanos en los políticos están bajo mínimos?. Si no puedes convencer mínimamente ni a tu entorno, que es quien mejor te conoce, ¿cómo me vas a convencer a mí?
3.- Demuestra confianza en ti mismo, pero siendo realista y consciente de que las cosas pueden salir de manera diferente a lo que planteas.
Si el emprendedor no tiene confianza en sí mismo, ¿quién la va a tener? Generalmente esa confianza es la que te hace dar el paso adicional (recorrer la “extra mile”) que es necesario para el éxito de cualquier proyecto, y que es el que habitualmente diferencia los proyectos que funcionan de los que no, al margen del contenido del proyecto. Pero esa confianza, y terquedad, debe estar no sólo basada en el “gut feeling” sino en hechos y análisis realistas, que requieren además de un plan B por si las cosas no salen como teníamos planeadas, algo desgraciadamente habitual. “Confianza en sí mismo” que es la que demuestra el ministro o secretario de estado de algún país en situación delicada presentando unas perspectivas de crecimiento de la economía nacional fuera de lugar, basadas en los supuestos más optimistas, sin hechos y evolución que las avalen, y pidiendo que crean en esos datos basándose en un acto de fe. Obviamente sin plan B, por qué como siempre suelen responder los políticos, “no me pregunte por esa situación, no hablo sobre lo que podría pasar”, cuando ya lo que están presentando es un claro escenario futuro que podría pasar o no.
Espero que no digáis nunca más que los emprendedores no podemos aprender de los políticos, hay mucho que aprender…